Dejaba la ropa preparada en una silla, y , dentro de la cama, bajo mis mantas calentitas, me quitaba el pijama y me ponía la primera capa, la camiseta de interior y los leotardos o calcetines hasta la rodilla.
Una vez hecho esto, cogía aire y salia de debajo de las sábanas de un brinco, y rápidamente me ponía el pantalón, la segunda camiseta y el jersey y corriendo bajaba a la cocina, que estaba calentita…
Mañanas de frío, mañanas de invierno, que te curtían y que vivías como una aventura. A mi me encantaba pensar que era Heidi en los alpes en invierno….ya ves tú!


Deja una respuesta