1. Fantasmas de papel y cartulina (Los más rápidos)
Estas opciones son perfectas si dispones de poco tiempo o trabajas con niños muy pequeños, ya que solo requieren recortar y pintar.
- Guirnaldas de fantasmas en acordeón: Dobla una tira de folio blanco en forma de acordeón. Dibuja la silueta de un fantasma asegurándote de que las «manos» toquen los bordes del doblez. Al recortar y desplegar el papel, tendrás una divertida cadena de fantasmas listos para decorar. Los ojos y la boca se pueden pintar fácilmente con un rotulador negro.
- Fantasmas colgantes en espiral: Recorta un círculo de papel blanco y córtalo siguiendo una línea en espiral hacia el centro. En el extremo exterior de la espiral, pega la cara de un fantasma dibujado. Al colgarlo del techo o de una lámpara, la espiral se estirará hacia abajo, dando un efecto de movimiento muy divertido.
2. Fantasmas con volumen (Texturas y reciclaje)
Si buscas proyectos donde los niños experimenten con diferentes texturas o volumen, estas ideas con algodón o rollos de cartón son una excelente alternativa.
- Siluetas con bolas de algodón: Recorta la silueta de un fantasma en una cartulina negra. Deja que los niños cubran toda la superficie con pegamento escolar en barra y vayan pegando bolitas de algodón blanco hasta rellenarlo por completo. Para terminar, añade unos ojos de cartulina negra sobre el algodón.
- Fantasmas con rollos de papel higiénico: Reutiliza los tubos de cartón pintándolos completamente de blanco o forrándolos con papel. Los niños pueden dibujarles caras terroríficas o graciosas. Para darle más realismo, puedes pegar tiras de papel higiénico o papel pinocho blanco en la base del tubo para que floten con el viento.




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