AGOSTO POÉTICO 2026 – Ana Merino: Poeta y Novelista del 2000

Ana Merino Norverto es una destacada novelista, poeta, dramaturga y teórica de la historieta española, nacida en Madrid en 1971 y perteneciente a la generación poética del 2000. Su gran versatilidad literaria la consagró a nivel internacional al ganar el prestigioso Premio Nadal de Novela en 2020 por su obra El mapa de los afectos.

Biografía

Hija del escritor José María Merino, Ana creció en un entorno literario. Se formó en Historia en la Universidad Autónoma de Madrid y se doctoró en la Universidad de Pittsburgh, especializándose en el cómic. Destaca su labor académica en EE. UU., especialmente como fundadora del MFA de Escritura Creativa en Español en la Universidad de Iowa. En lo literario, debutó con fuerza en la poesía ganando el Premio Adonáis en 1994, y más tarde cosechó gran éxito con novelas como El mapa de los afectos.

Selección de Poemas

La poesía de Merino combina la cotidianidad con una mirada melancólica y reflexiva sobre la memoria y la emoción. A continuación, se presentan tres poemas representativos de su trayectoria:

1. «Los días gemelos»

(De Los días gemelos, 1997)

Hay días que se visten con la misma locura,
que repiten los gestos, las llamadas, las horas,
y tienen ese aroma de la lluvia guardada
tras los cristales sucios de una estación de tren.
Son los días gemelos que se clavan al pecho
como una antigua foto que no queremos ver,
donde el tiempo no avanza y el dolor es el mismo,
y la vida es un cuarto que empieza a oscurecer.

2. «La voz de los relojes»

(De La voz de los relojes, 2000)

El tiempo tiene un pulso que no entiende de prisa,
un latido constante que nos roba la piel.
Escucho los relojes y su exacta marea
golpear las paredes de este invierno papel.
Cada aguja es un paso que nos aleja siempre
del niño que miraba la nieve caer,
y nos deja tan solos ante el ruido del mundo,
con los ojos cansados de tanto comprender.

3. «Preparativos para un viaje»

(De Preparativos para un viaje, Premio Adonáis 1994)

Guardar en la maleta la luz de los pasillos,
el eco de los pasos que no van a volver,
un puñado de libros con las páginas rotas
y el cansancio infinito de saberse crecer.
El viaje no es el mapa ni la ciudad extraña
que nos espera fría al fondo del andén;
el viaje es el vacío que dejamos detrás,
la sombra de la casa que dejamos de ser.

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