Mi 2020

Un año más, llega el resumen anual.

Y como todo, en este año, es extraño.

El año comenzó de la mejor manera posible. Enero llego tranquilo y estable, con unos días en Barcelona, donde, a parte de hacer de turista entregada, aproveche para ver a muchos amigos , fui a ver un monólogo divertidísimo, comimos con un grupo de amigos viajeros y lo di todo, como viene siendo habitual en mi.

Febrero, que mes más maravilloso! Empecé el mes, por los montes gallegos, haciendo, una vez más, el ultimo tramo del Camino de Santiago. En pleno invierno y con alguna nevada que otra, me pareció una experiencia fascinante y única. Empecé la aventura sola, y la terminé con un grupo de amigos que incluía españoles, italianos y mexicanos!

Antes y despues, celebré mi 40 cumpleaños, no una ni dos veces, cuatro, si CUATRO veces….en la montaña con amigas, en familia, en la intimidad, y la ultima, fue una gran fiesta sorpresa, que organizaron mis amigas, y que como ya dije, es INSUPERABLE.

Termine el mes de febrero, en Irún, haciendo un curso para ser Hospitalera Voluntaria de los albergues del Camino de Santiago.

Llego Marzo, y aunque ya se empezaba a oír hablar del COVID, más seriamente, el primer fin de semana, nos fuimos en un viaje familiar de chicas a Madrid. Nos lo pasamos de maravilla, y dio tiempo para conocer Madrid, ir a un musical, ir al Club de la Comedia, pasear por el rastro y reírnos mucho.

La semana siguiente empezó el confinamiento.

CONFINAMIENTO: Que os voy a contar de esos meses…..meses raros, muy raros, sin salir de casa, pendientes de las noticias, con momentos de máxima tristeza …. pero, también hubo momentos muy buenos. Las video-llamadas de horas, con familia y amigos, los videos que mandaba, todos los dias, a los hijos de mis amigas, para intentar animar un poco el calvario. Aprendí a cocinar nuevas cosas, a tomar el sol desde la ventana, leí muuuuuuchisimo, limpie la casa como nunca, descubrí que podía hacer ejercicio en cualquier rincón….

Cuando empezaron a desconfinarnos, la sensación de necesitar libertad se apodero de mi, como de todos imagino. Salía de casa el rato permitido, andaba como si no hubiera andado en la vida, aprovechaba cada momento al aire libre….

Llego el verano, y con él cierta normalidad. Hubo días de piscina, de sol y calor, de playa, de montaña y camping. Hubo tiempo para subir a Sant Maurici y contemplar aquella maravilla, hubo fiesta de la ESPUMA en Villa Mariki, con aforo limitado y normas estrictas. Fui por primera vez Voluntaria Hospitalera, en el albergue de Arrés, del Camino aragonés de Santiago y terminé el verano, haciendo el Camino de la Costa por Portugal, el tramo de Oporto a Vigo.

Pero con la llegada del otoño, volvieron las limitaciones de movimiento, de reunión, de todo. Estos meses, han sido meses rutinarios, con casi ninguna escapada.

Y terminamos el año, con una navidad anomala, de ventanas abiertas, mascarilla y distancia…

No quiero quedarme con la parte mala del año, que ha sido muy grande. Quiero quedarme con la fortaleza y coraje que tenemos. Con la capacidad de adaptación, paciencia y resignación. Con aquellos que nos sacan una sonrisa en los peores momentos y que saben hacer que el sol salga entre las nubes.

El 2020, para mi, ha sido un año para aprender, para valorar cosas que no valorábamos, y que simplemente dábamos por hechas.

Y ahora, solo queda mirar hacia adelante….2021, allá vamos!

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