Ana Paucha, que se llamaba a sí misma Ana no, era una mujer de mar, de sol, de dicha, prendada de su marido, pescador, y de sus tres hijos. El marido y los dos hijos mayores murieron en la guerra, el pequeño está preso. Ana no, a sus setenta y cinco años, cierra la puerta de su casa en un pueblecito almeriense y decide ir andando hasta la cárcel de su hijo para abrazarlo y darle el pan de aceite que ha amasado con sus propias manos. Inquietante viaje hacia el norte de España, viaje de amor y de muerte, de iniciación y de conocimiento.

OPINIÓN PERSONAL
La invisibilidad de las mujeres en aquella época, las dificultades y desesperanzas que vive y sufre, están latentes en esta historia de desesperanza y dolor.
Una novela que te agarra y te desgarra.
100% Recomendable.

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