AGOSTO POÉTICO 2026 – Explorando la Poesía de Piedad Bonnett

Piedad Bonnett (nacida el 18 de enero de 1951 en Amalfi, Antioquia) es una de las poetas, novelistas y dramaturgas más influyentes de Colombia. Su trayectoria literaria ha sido ampliamente reconocida a nivel internacional, destacando el prestigioso Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana obtenido en 2024. Su estilo combina un lenguaje transparente

Biografía

  • Formación académica: Se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de los Andes y realizó una maestría en Teoría del Arte y la Arquitectura en la Universidad Nacional de Colombia.
  • Labor docente: Ejerció como profesora en la Universidad de los Andes desde 1981, formando a generaciones de escritores.
  • Inicios poéticos: Su primer libro, De círculo y ceniza, se publicó en 1989 y marcó el inicio de una voz poética profundamente íntima.
  • Tragedia y narrativa: En 2011 sufrió la pérdida de su hijo Daniel, quien se suicidó tras batallar contra una enfermedad mental. Este evento marcó un antes y un después en su vida, dando origen a su célebre libro testimonial Lo que no tiene nombre (2013) y cruzando gran parte de su poesía posterior con el duelo.
  • Estilo: Su lenguaje huye de la decoración excesiva; prefiere la lucidez desarmante, el ritmo natural y la confrontación directa con las heridas de la existencia.

Selección de Poemas

1. Las cicatrices

(De su libro Explicaciones no pedidas, considerado uno de sus poemas más emblemáticos y compartidos).

No hay cicatriz, por brutal que parezca,
que no encierre belleza.
Una historia puntual se cuenta en ella,
algún dolor. Pero también su fin.
Las cicatrices, pues, son las costuras
de la memoria,
un remate imperfecto que nos sana
dañándonos. La forma
que el tiempo encuentra
de que nunca olvidemos las heridas. [1]

2. Oración

(Un texto breve y punzante sobre el deseo de vivir sin anestesias emocionales). [1]

Pido, Señor de los naufragios,
no agua para la sed, sino la sed,
no sueño sino ganas de soñar.
Para las noches,
toda la oscuridad que sea necesaria
para ahogar mi propia oscuridad.

3. Pido al dolor que persevere

(Poema nacido bajo la sombra del luto por su hijo, donde se aferra al dolor para no borrar el recuerdo).

Pido al dolor que persevere.
Que no se rinda al tiempo,
que se incruste
como una larva eterna en mi costado
para que de su mano cada día
tu mirada regrese,
y tu palabra, y el olor que tenías,
y el andar inseguro por las tardes.
No me traigas, olvido, tu pañuelo de seda

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