Las calabazas se relacionan con el otoño por una combinación de razones agrícolas e históricas, que incluyen su temporada de cosecha y antiguas tradiciones culturales.
1. Temporada de Cosecha
La razón más práctica es que las calabazas maduran y se cosechan a principios y mediados del otoño, específicamente en los meses de septiembre y octubre en muchas regiones del hemisferio norte. Esto las convierte en un símbolo natural de la abundancia y la gratitud asociadas con la temporada de la cosecha.
2. Base Alimenticia e Histórica
- Supervivencia: Los primeros colonos europeos en América adoptaron las calabazas como una fuente de alimento fiable y esencial para sobrevivir durante los duros meses de invierno.
- Versatilidad Culinaria: Su uso generalizado en sopas, guisos, panes y postres (como el pastel de calabaza en el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos) consolidó su lugar en las tradiciones culinarias de otoño.
3. Tradiciones Culturales y Halloween
La asociación más conocida proviene de la festividad de Halloween, que tiene raíces en el antiguo festival celta de Samhain.
- Ahuyentar espíritus: En la víspera de Samhain (31 de octubre), se creía que los espíritus de los muertos caminaban entre los vivos. Para ahuyentar a las almas errantes, la gente tallaba caras aterradoras en tubérculos como nabos y patatas, que eran cultivos abundantes en esa época.
- La transición a la calabaza: Los inmigrantes irlandeses llevaron esta tradición a Norteamérica. Allí, descubrieron que las calabazas eran más grandes, más abundantes y mucho más fáciles de tallar que los nabos, por lo que las adoptaron para crear las icónicas «Jack-o’-lanterns».









Con el tiempo, las calabazas se convirtieron en un símbolo icónico y festivo que marca el inicio y el desarrollo de la estación otoñal.

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