RETO LECTOR 2024 – LIBRO 36 – Sororidad y humanidad en Ravensbrück: testimonio impactante de lucha y apoyo entre mujeres

Yo, Isadora Ramírez García, que perdí mi nombre cuando abandoné España junto a mi madre, Carmen, y a mi tía Teresa en 1939 en busca de mi hermano Ignacio, voy a contarte mi historia, María. Para que sepas quién soy y quién era tu abuela, y todo aquello que reunió a nuestras familias durante la Guerra Civil para separarlas después. Sabrás de sus pérdidas, que fueron las mías, del dolor inhumano y las lágrimas constantes… Y lo que pasó cuando nuestros destinos se separaron y yo me convertí en una de las prostitutas del campo de concentración de Ravensbrück, un lugar lleno de puentes y palomas blancas, cuyas plumas se ensuciaron de sangre y semen por dos razones: la simple y llana supervivencia y la lucha incesante, con armas escasas, contra el fascismo.

Quieres saber del campo de concentración infame que atentó contra la vida de miles de mujeres; ahí está la historiadora que eres, María, y que nunca ejerció como tal, pero la periodista en la que te has convertido, entre vasos de whisky, demasiados, y que aún busca una identidad que le niegan los secretos de familia, lo que quiere saber realmente es qué esconde la caja de los dolores feos.

Tres días, María, tres días y podrás abrir esa caja en la que, al contrario que en el mito clásico, la esperanza no ha buscado refugio, sino que voló de rama en rama para posarse a las puertas del puerto de Vigo, de una calle de París; se quedó enredada en las alambradas de Ravensbrück, regresó malherida a las puertas de la pensión Soledad y allí cantó de nuevo por la libertad, las mujeres, los oprimidos y la revolución.

OPINIÓN PERSONAL

Una historia donde se entremezclan personajes reales y ficticios, donde se describe el horror, la crueldad, que vivieron muchas mujeres en los campos de concentración.

Dentro de todo ese dolor, destacar la camaradería, el apoyo, la humanidad, que entre ellas se procesaron, y como a pesar, de los acontecimientos y del sufrimiento vivido, nunca dejaron de ayudarse.

Una historia que pone los pelos de punta, que te lleva al borde del llanto y que por momentos refuerza la sororidad entre las mujeres.

Duro de leer, pero necesario.

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