Andrés Kim Seong-gon no quiere vivir. Se niega pero, al mismo tiempo, es incapaz de dar el paso para acabar con todo. Se siente un fracasado total: en lo económico, en lo familiar y en los negocios. Por no tener, no tiene ni éxito a la hora de suicidarse. Deambulando sin rumbo, solo, en una parada de metro se encuentra al borde del abismo más insondable.
Y entonces, una obsesión por un detalle nimio se apodera de todo su ser. Kim Seong-gon quiere modificar su postura corporal. Es un último soplo de aire antes del final. Un gestito casi sin importancia que, sin él saberlo, acabará desencadenando una serie de cambios que renovarán su vida por comple

OPINIÓN PERSONAL
Un tema difícil y un tanto árido: la depresión. Tratado desde el punto de vista de la superación y el optimismo.
El protagonista se encuentra en un punto bajo de su vida y solo pienso en el suicidio.
Pero en un momento dado, se obsesiona con cambiar su cuerpo de posición y eso le lleva de un punto a otro, dando lugar a una serie de sucesos que le ayudarán a intentar superarse y querer vivir.
Muchas emociones y sentimientos, momentos tristes que se superan sin saber como o porque.
Es un libro que cuesta un poco de leer al principio, pero que según vas pasando las páginas va tomando un cariz diferente.

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